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Turquia

Situación Geográfica

Turquía, con sus 814.578 kilómetros cuadrados repartidos entre Tracia Oriental, en Europa, y la Península de Anatolia, en Asia, disfruta de grandes cordilleras como Tauro, inmensas mesetas como Anatolia Central y grandes ríos como el Dicle (Tigris) y el Firat (Eúfrates), además de una extensa costa. La parte europea y el territorio asiático están separados por el Istanbul Bogazi (Bósforo), el Mar Mármara y el Çanakkale Bogazi (Estrecho de Dardanelos).

La Península de Anatolia tiene una superficie de 23.000 kilómetros cuadrados. La Meseta de Anatolia Central, oscila entre los 800 metros y los 2.000-2.200 metros sobre el nivel del mar de la zona este. Está atravesada por quince ríos entre los que destacan el Dicle (Tigris) y el Firat (Eúfrates), ambos nacen en territorio turco. Junto a los ríos, los grandes lagos. El de mayor extensión es el Lago Van, situado a unos 1.646 metros de altura y con más de 3.788 kilómetros cuadrados de extensión. Turquía cuenta además con amplias zonas montañosas. Así, paralela a la costa mediterránea, están los Montes Tauro cuya altura máxima alcanza los 4.000 metros de altura y las más bajas los 2.500 metros. A lo largo de la costa del Mar Negro se extienden los Montes Pónticos cuya altura oscila entre los 1.500 metros y los 3.600 en la zona este.

Turquía disfruta de más de 8.333 metros de costa. Gracias a la abundancia de agua, en la meseta, entre las montañas que llegan hasta el Mar Egeo, se formaron hace miles de años varios fértiles valles regados por los ríos Meandro, Caistro, Pactolo o Selinus, entre otros. Las tierras que rodean al Mar de Mármara son también las tierras fértiles. Al este de la cuenca del Lago Salado se extiende la parte más alta de la meseta, donde están los volcanes que oscilan entre los 3.000 y los 4.000 metros de altura. El más alto es Ararat, con 5.165 metros de altura.

Historía

Una visita a Turquía implica entrar en los caminos de la historia y del arte, desde los tiempos más antiguos hasta las manifestaciones actuales. Una rica historia que invade en Turquía la naturaleza, los paisajes y las fiestas y que se nota en el sentir de sus gentes, que reciben con una amplia sonrisa a aquellos que quieran conocer sus costumbres.

La Caverna de Karain guarda las primeras huellas de la Humanidad en tierras anatolias. Pertenecen al periodo paleolítico, pues se remontan a hace unos 100.000 años a.C. aunque el número de asentamientos aumentó considerablemente alrededor del año 8000 a.C.

La cultura hitita. Los hititas fueron los primeros en fundar un estado indoeuropeo en el año 1800 a.C. Este pueblo llegó a dominar Babilonia. Los hititas cobraban impuestos y concedían autonomía a los pueblos siempre que no opusieran resistencia. Su máximo esplendor duró desde el 1450 a.C. hasta el 1200 a.C. Fue entonces cuando los tracios y otros pueblos comenzaron a invadir el Imperio Asirio, dejando sólo pequeños asentamientos. A su época se la conoce como el Imperio Nuevo, con capital en Hattusas (la actual Bogazköy).

Entre los siglos XV y XIV a.C., los hititas se enfrentaron a los hurritas, pueblo que se localizaba en la región del Alto Eúfrates, con el Imperio de Mitanni y con los bárbaros de la región del Ponto. Así, los hititas ensanchaban su imperio desde la Región del Mármara hasta los países a lo largo del río Eúfrates. Con el siglo XIII llegaron las primeras pugnas con los egipcios. Durante el reinado de Ramsés II los enfrentamientos por la repartición de Siria llevaron a la rúbrica del primer tratado de paz de la historia, firmado en Kadesh en el año 1285 a.C.

Pero en los últimos siglos del Imperio, la organización se fue debilitando hasta que en el siglo VII se formaron las ciudades soberanas. Los hititas dejaron para la posteridad un importantísimo legado artístico que demuestra el desarrollo de esta gran cultura. Los principales yacimientos arqueológicos se encuentran en Hattusas, Yazilikaya, Alacahöyük, Malatya, Karkamis, Sakçegözü, Zincirli y Karatepe.

Las civilizaciones Urartu y Frigia. Junto al Lago Van, hacia el año 1000 a.C., mientras que el Imperio Hitita se está deshaciendo, comienza a desarrollarse una cultura que alcanzaría un desarrollo increíble, la Urartu, probablemente descendientes de los hurritas. Su mayor logró fue el desarrollo de la metalurgia y el bronce hasta el siglo VI a.C. Los asentamientos más importantes de esta cultura se encuentran en Altintepe, Toprakkale y Çavustepe, aunque hay más repartidos por toda Antolia Oriental.

En el siglo XIII a.C., los frigios cruzaron el estrecho de Dardanelos y el estrecho del Bósforo. Se asentaron sobre la región septentrional de la Anatolia Central, donde crearon una poderosa civilización muy avanzada. Las primeras fuentes escritas que mencionan a los frigios (La Iliada) dicen que fueron los aliados de los troyanos en la Guerra de Troya. Esta civilización ha dejado muestras artísticas repartidas por asentamientos en Gordion, Aslankaya, Aligar, Alaca y Pazarli, antes de borrarse del escenario de la historia durante el periodo de la gran invasión persa del siglo VI a.C.

Lidios, licios y carios. Los carios eran descendientes de los lelegianos inmigrados a Anatolia durante la época de la civilización micénica del rey Minos. Los lidios y los licios, que según se cree eran los pueblos autóctonos de Anatolia, Zante y la capital de Licia, nos da las obras de arte más bellas de esta cultura original (600-200 a.C.).

Sardes fue la capital de Lidia. Se desarrolló entre el 600 y el 200 a.C. y fue la mayor fuente de inspiración de arte helénico de Anatolia. Se cree que probablemente fueron los primeros en acuñar moneda. El más famoso de sus reyes fue el rey Creso, cuya capital se asentaba cerca de la zona del actual río Gediz.

En cuanto a la civilización caria, se desarrolló en ciudades como Halicarnaso (la actual Bodrum), Afrodisias, Miletos y Esmirna (la actual Izmir). En Halicarnaso está una de las siete maravillas del mundo, el monumento funeral del sátrapa persa Mausolo. En cuanto a Afrodisias, probablemente sea una de las ciudades más bellas de la Antigüedad.

Los pueblos marineros. A partir del siglo XII a.C. los pueblos marineros, que los antiguos egipcios llamaron pueblos del mar, invadieron no solamente las tierras de Anatolia, sino también todo el Oriente Medio. Los acadios, los lelegianos, los jonios, los dorios, los griegos, los micénicos, llegaron unos tras otros. Tuvieron que atravesar el estrecho de los Dardanelos para poder establecerse en las costas del Mar Negro, para lo cual tenían que pagar peaje a los troyanos. En La Iliada se cuenta cómo vencieron a los troyanos y consiguieron cruzar el estrecho sin pagar.

Los pueblos del mar se asimilaron con los pueblos autóctonos de Anatolia, cuyas culturas se mezclaron y se enriquecieron. El culto a la diosa madre Cibeles, que existía en Anatolia desde tiempos inmemoriales, fue adoptado por los Pueblos del Mar mientras que el poderoso Zeus se debilitaba frente a Artemisa en Jonia y Afrodita en Caria. De esta forma, la cultura de los recién llegados se asimiló a la de los pueblos autóctonos de Anatolia, dando lugar a la civilización helenística, que dejó los legados de personajes de la talla de Tales, Diógenes o Estrabón. Las civilizaciones de Anatolia alcanzaron los niveles más altos en la filosofía, las matemáticas, la geometría, la astronomía, la astrología, la pintura, la escultura, el mosaico, la cerámica y muchas otras ciencias y artes.

La invasión persa. Los persas empezaron a invadir Anatolia a partir del siglo V a.C. llegando a Grecia durante los reinados de los emperadores de Ciro, Dario y Jerges. No todo fueron victorias, los persas perdieron batallas vitales como La época helenística.

Uno de los momentos de oro de la cultura europea y asiática comienza con la llegada de Alejandro Magno a las tierras de Anatolia, en el año 334 a.C. Es la época helenística.

El emperador consiguió minar al Imperio Persa venciendo varias veces a Dario y extendió su dominación hasta la India. Mientras tenía un pie en las civilizaciones orientales, era venerado en Egipto como el hijo del dios Amon y adorado en todo el país persa. Sin duda, Alejandro Magno impulsó la síntesis entre las civilizaciones occidental y oriental.

El reino de Pérgamo, que se fundó después de su muerte y dominó en Eolia y Jonia (283-133 a.C.), alcanzó un nivel de civilización sin igual, creando las ciudades más bellas y prestigiosas de Anatolia, como Hierápolis o Antalya. Mientras, en Bitinia, se desarrolló un arte con un alto nivel artístico pero con un carácter más oriental. La época helenística constituye el mayor desarrollo en ciencias como la arquitectura y la urbanística. Es la época de la fundación de la Escuela de Arquitectura Jónica. Gracias a ella se construyeron templos tan bellos como Artemisia, Dídimo o Euromos y ciudades tan bien planeadas como Priene, Mileto, Teos o Magnesia. Pero no era ésta la única cultura que estaba alcanzando su mayor esplendor cultural. En Pérgamo existía una biblioteca con más de 200.000 pergaminos, que era, sin duda, el mayor centro científico de la época.

La época romana. A la muerte del último rey de Pérgamo, Atalo III (133 a.C.), Pérgamo pasó a formar parte del Imperio Romano. Los romanos vencieron al rey Mitrídates del Ponto y llegaron a extender su territorio por toda Anatolia. Los recién llegados también aportaron su granito de arena al desarrollo cultural, con grandes construcciones en ciudades como Éfeso, Mileto, Foçea, Tarsus, Filadelfia, Tralles (Aydin) y Assos. También fundaron nuevas ciudades como Iconio (Konya), Cesarea (Kayseri) y Sebsteia (Sivas).

Zonas como Pamfilia, donde estaban Perge, Side, Aspendos, Jaunos, Antifelos, Mira y Termessos, alcanzaron su máximo apogeo. El reino de Comagene se desarrolló en un breve periodo (69-34 a.C.) en la zona de la Anatolia Oriental. Esto no impidió que consiguiera construir uno de los santuarios más hermosos de Turquía en el Monte Nemrut.

El Cristianismo y Bizancio. Muchos de los episodios del Antiguo Testamento se desarrollaban en Anatolia, de ahí que de siempre se considera a esta zona tierra sagrada. El arca de Noé se había quedado atrapada en el monte Ararat y Abraham había vivido en Urfa y Harran. Tras la fundación del cristianismo, San Pablo nació en Tarso y recorrió Anatolia, los apóstoles adoptaron por primera vez el nombre de cristiano en la caverna de San Pedro de Antioquia (la actual Antakya), San Juan Evangelista escribió su evangelio en Éfeso y la Virgen María pasó sus últimos años de vida y murió en la misma ciudad. Las siete iglesias del Apocalipsis fueron fundadas en estas tierras y los primeros concilios ecuménicos fueron organizados en Nicea (Iznik), Éfeso y Calcedonia (Bitinia).

Una de las fechas claves para la historia de Turquía es el año 330 cuando Constantino el Grande trasladó su capital a Constantinopla, la ciudad de Constantino (Istanbul). Poco después, se adopta el cristianismo como religión oficial del estado bizantino convirtiendo la ciudad en el centro de una gran civilización.

El Imperio Bizantino no solo desarrolló obras artísticas de gran calidad, sino que consiguió resistir a los ataques árabes (siglo VII) y de los primeros pueblos bárbaros (XI). Las tierras de Anatolia fueron el escenario de once cruzadas. En 1071 el emperador romano Diógenis fue vencido por los turcos selyuquíes, en la batalla de Mantzikert (Malazgirt). Es el comienzo de la decadencia del Imperio Bizantino. Constantinopla sería conquistada en 1453.

Los Selyuquíes, los Otomanos y la República de Turquía. Los clanes y tribus nómadas turcos habían desarrollado su civilización en Asia Central durante más de mil años, pero tuvieron que huir hacia Anatolia debido a la sequía y la hambruna que asolaba sus tierras. A su llegada a la península de Anatolia ocuparon vastas tierras fértiles inhabitadas y se asimilaron con los pueblos autóctonos. Es el comienzo de una nueva época. Nacieron así dos de los más poderosos reinos de la península: los selyuquíes de Anatolia, que reinaron desde mediados del siglo XI hasta mediados del siglo XIII cuando la gran invasión mongólica devastó Anatolia, y los turcos otomanos, que fundaron uno de los imperios más grandes del mundo entre los siglos XIV-XX, durante los cuales adornaron este país con numerosas obras de arte, crearon nuevas riquezas y bellezas.

Los selyuquíes fueron los que fundaron el primer estado turco en Anatolia, no intervinieron de ninguna manera ni en las creencias, ni en las formas de vivir de los distintos pueblos que habían inmigrado a estas tierras antes de ellos y habían adoptado la fe cristiana durante la época bizantina; al contrario, acabaron con las opresiones feudales existentes sobre estos pueblos y lograron establecer un orden público. Los turcos otomanos buscaron y consiguieron una paz interna, lo que ha posibilitado la convivencia pacífica de un amplio mosaico de pueblos en Anatolia durante un periodo de más de mil años.

Antes de la llegada de los turcos, las rutas comerciales más importantes (la ruta de la seda, la ruta de las especias, la ruta de Marco Polo.) pasaban por Anatolia. Buscando mejorar y aumentar ese comercio, los selyuquíes construyeron centenares de caravasares sobre estas mismas rutas para resucitar el comercio entre Europa y el Lejano Oriente, interrumpido durante la decadencia del Imperio Bizantino. Los otomanos fueron los que impulsaron el avance en la arquitectura, con un estilo propio, una vez que dejaron la vida nómada para asentarse. El máximo desarrollo se dio en Istanbul con mezquitas, baños, albergues de caridad, escuelas, fomentando el arte en todas sus formas.

El viejo Imperio Otomano se mantuvo hasta el fin de la Primera Guerra Mundial cuando nació la República de Turquía en 1923 después de una penosa Guerra de Independencia. El fundador de la nueva república fue Atatürk. Turquía es un estado laico y democrático. Un país en vías de desarrollo gracias a una política económica, adoptada desde 1923, formando una parte vital del mundo occidental. Es una república basada en un sistema parlamentario democrático. La Asamblea Nacional es elegida por el pueblo y el poder ejecutivo recae en el Consejo de Ministros presidido por el Primer Ministro.

Turquía es miembro de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro, de la OTAN, del Consejo de Europea, del Parlamento Europeo, de la Asociación de la Conferencia Islámica, así como miembro asociado de la Unión Europea. La economía turca se basa principalmente en el turismo, pues disfruta de uno de los legados de la historia más importantes del mundo, así como la naturaleza que se desarrolla en todo su esplendor. El cultivo de trigo, arroz, algodón, té, tabaco, avellanas y frutas es otro de los puntos fuertes de la agricultura. Gracias al Plan de Desarrollo del Sureste (GAP) se ha desarrollado enormemente este sector, a través de canales, centrales hidroeléctricas y canales de regadío. Este plan incluye la Presa de Atatürk que está dentro de las diez presas más grandes del mundo. Además, parte de la población trabaja en las minas de carbón, cromo, hierro, cobre, bauxita y azufre.

Tradiciones y Costumbres

Un total de sesenta y cinco millones de personas viven en Turquía. De ellos, unos tres millones viven en el extranjero. El 70% de la población vive en las ciudades y el 30%, en las zonas rurales. Las ciudades más pobladas son Istanbul, Ankara, Izmir, Adana, Antalya y Bursa. La población turca es una población joven, debido a la alta natalidad.

Baños turcos. Esta costumbre es sin duda una de las más apreciadas tanto dentro como fuera de Turquía. Los estrictos preceptos de aseo de su cultura y religión han hecho que, desde la Edad Media, el hamam o baño público esté presente en cada población.

Con el pestemal puesto (una fina toalla de tela) se pasa a la zona de masaje y con el tellak (hombres) o natir (mujeres), una especie de masaje, se consigue la limpieza profunda de la piel y la reactivación de la circulación sanguínea.

Gastronomía

Los turcos muestran su gastronomía como una de las grandes virtudes del país y no es para menos. La mesa turca se prepara con los ingredientes más frescos, buscando la más armónica de las combinaciones. Los restaurantes suelen abrir las veinticuatro horas del día y tienen en cualquier momento una gran selección de sopas, entrantes, platos de verdura y carne, ensaladas, postres dulces y las irresistibles frutas. Turquía se distingue además por sus cervezas y por sus vinos.

Comidas Tradicionales. Cuatro mares bañan el país por lo que los pescados y mariscos no podían ser más frescos y selectos. Entre los entrantes o mezeler están algunos tan apetitosos como el arnavut cigeri, el çerkez tavugu, o las tarama, salsa de huevas con pescado. Las más originales son las que se preparan con yogurt, como la yayla çorbasi. Entre las carnes destaca el cordero, preparado, por ejemplo en un döner kebap. Los pilav son los platos que llevan arroz como el iç pilav. El aceite de oliva, zeytinyaglilar, acompaña a platos como las berenjenas o las judías rojas. Los börekler u hojaldres suelen ir rellenos de carne picada, verdura o queso. El pepino rallado con yogur aderezado se conoce con el nombre de cacik. Los dulces postres van rellenos de pistachos, como el baklava.

Información Práctica

Aduana y Documentación. Los españoles pueden acceder a Turquía con el pasaporte en vigor o el Documento Nacional de Identidad. En la frontera se les facilitará un visado con una duración máxima de tres meses.

Equipo del viajero. Se recomienda ropa ligera y de entretiempo, además de un impermeable. En Turquía, pese a ser un país de tradición musulmana, no existe problema alguno con el tipo de vestimenta.

Idioma. El idioma oficial es el turco. También se habla el inglés, griego, árabe, ladino, kurdo y laz.

Diferencia horaria. Turquía tiene una hora más que España

Electricidad. La corriente es de 220 voltios a 50 Hz.

Emergencia, Salud y Policía. En caso de emergencia médica se debe acudir al Servicio de Urgencias de cualquier hospital. El teléfono de urgencias es el 112. A pesar de que el Ministerio de Asuntos Exteriores califica positivamente la sanidad del país, es aconsejable viajar con un seguro privado que incluya asistencia médica y repatriación.

En caso de robo o pérdida de documentos, hay que denunciarlo a la policía y acudir, cuanto antes, al consulado. El teléfono de la policía es el 115 y el de la gendarmería, servicio público encargado del orden, seguridad y cumplimiento de condenas, es el 156. El de la Policía de Tráfico es el 154.

Moneda y Cambio de Divisas. La moneda nacional es la Lira Turca (TL). El cambio de divisas puede hacerse en las oficinas de cambio que suelen abrir hasta medianoche. Los euro-cheques y los cheques del viajero suelen ser aceptados en los bancos. Las tarjetas más aceptadas en las tiendas y restaurantes son la Master, la Euro, la Visa y la Diner´s. Para más información consulte su página web: www.tcmb.gov.tr.

Convertidor de divisas

Direcciones útiles

Embajada de Turquía en España

Rafael Calvo, 18, planta 2 A/B

28010 Madrid

Tel.: 913 198 111

Fax: 913 086 602

info@tcmadridbe.org

www.madrid.be.mfa.gov.tr/

Oficina de Cultura y Turismo de Turquía en España

Plaza de España 18, planta 13-3

28008 Madrid (España)

Tel.: 915 597 014

Fax: 915 476 287

www.turismodeturquia.com

Embajada de España en Turquía

Abdullah Cevdet Sokak 8

06680 Çankaya, Ankara (Turquía)

Tel.: (312) 438 0392

Fax: (312) 439 5170

embesptr@mail.mae.es / embajadaespana@kablonet.com.tr

Consulado de España en Antalya

Kenan Evren Bul. Sitki Göksoy, 46-26

07050 Antalya

Tel.: (242) 2417 770; Fax: (242) 2417 774

Consulado de España en Istanbul

Karanfil Araligi S. 161Levent

Tel.: (212) 2707 410 / 2702 465

Fax: (212) 2707 484

consular2@superonline.com

Consulado de España en Izmir

Cumhuriyet Bulv., 190

Bulvar Ishani, Kat: 7 Daire 703

35220 Izmir

Tel.: (232) 4897 936

Fax: (232) 4843 373

Dirección General de Aduanas

Gümrük Genel Müdürlügü Ankara

Tel.: (312) 3117 971 / 3103 880

Fax: (312) 309 32 05

www.gumruk.gov.tr

Compras. El ir de compras constituye todo un aprendizaje cultural, la riqueza de la artesanía del pueblo turco, el ambiente de los bazares y la cálida acogida de sus gentes, hacen de esta actividad todo un placer.

Entre los objetos más apreciados están las alfombras, la orfebrería, los trabajos en cerámica y latón, las joyas, la piel, las figuras de madera, el ónice, las pieles, los tavla (es un tablero del juego backgammon), los tableros de ajedrez, los atriles para el Corán (rahle) o las cajitas de todas formas y tamaños adornadas con plata o nácar.

Las Ciudades

Estambul. Al atardecer, las orillas del Bósforo se llenan de una delicada luz rojiza que ilumina a la que fue capital del Imperio Romano de Oriente, de Bizancio y del Imperio Otomano, mostrando el esplendor de un pasado glorioso y un futuro de modernidad. Estambul es la única ciudad del mundo que se asienta sobre dos continentes: Europa y Asia. En ella convergen las civilizaciones del Oriente y del Occidente. Es esta enorme riqueza y diversidad cultural lo que más fascina al visitante de Istanbul. Y es que los museos, iglesias, palacios, grandes mezquitas, bazares y las espectaculares vistas de la belleza natural del entorno parecen inagotables. Debido a su situación estratégica entre Asia y Europa, Istanbul ha tenido a lo largo de la historia una gran importancia geopolítica y ha sufrido en más de una ocasión el dominio de otros estados que querían ejercer su influencia en esta zona.

En honor a su fundador, la ciudad fue bautizada como Bizancio. Posteriormente, después de varios monumentos importantes construidos durante el reinado del emperador Constantino el Grande, la ciudad pasó a llamarse Constantinopla: la ciudad de Constantino. Tras la conquista por parte de los otomanos, se convirtió en Estambul, llegando a ser una de las ciudades más grandes y pobladas de Europa. Comprende un área de 7.500 kilómetros cuadrados, con una longitud aproximada de 150 kilómetros.

Hoy en día, Estambul es el centro económico de la República de Turquía. Un continuo desfile de petroleros y barcos mercantes cruza a diario las aguas del Bósforo. La población continúa creciendo, la ciudad se hace más grande, más intensa a cada momento. La historia de sus calles, barrios, templos, mezquitas y palacios alimenta la vida de una ciudad y de una gente que se abre al futuro, mientras los atardeceres sobre el Bósforo siguen alumbrando con la misma luz de los siglos pasados las orillas de Estambul.

Ankara. Capital de Turquía, la ciudad de Ankara es un collage de tradición y renovación. El turista que llega a la ciudad se encuentra con un mosaico de colores incentivados por las sedas, tapices, olores, de los hermosos bazares que adornan la ciudad. El casco antiguo rodeado por innumerables monumentos recuerdan al turista el pasado histórico de Ankara: restos bizantinos, romanos y otomanos.

El nombre de Ankara proviene, según la leyenda, de Ancira (ancla), una de las palabras más antiguas de estos pueblos, amantes del mar. Ankara es, además, la cuna del vino. Hace dos mil años nacía esa palabra en la ciudad, de aquí salieron los viñedos.

Capadocia. Situada en Anatolia Central, entre Aksaray, Nigde, Nevsehir y Kayseri, su extraño paisaje es el resultado del minucioso trabajo natural. Las inmensas rocas, formadas por las erupciones volcánicas, han ido cambiando con el paso del tiempo, por la erosión y por la mano del hombre que ha ido tallando cada una de ellas según sus necesidades. Pero este testimonio histórico va perdiéndose a costa de la erosión de la naturaleza que sigue su curso, formando nuevas construcciones. Entre las increíbles formaciones de Capadocia, hay iglesias rupestres, ciudades subterráneas y restos de pueblos prehistóricos.

Los volcanes de Anatolia Central son los culpables de las extrañas formaciones de la región. Después, la erosión siguió su curso hasta que, en el periodo terciario, se formaron los Alpes en Europa y la Cadena Tauros en Anatolia Meridional. Esto provocó grietas, depresiones y plegamientos en Capadocia. Así aparecieron los Develi, Melendiz y Keçiboyduran. Tras numerosas erupciones, se formó la cordillera de Anatolia Central. La lava se extendió cubriendo las depresiones y formando la meseta. La lluvia, el viento y los ríos hicieron el resto, con ayuda de la temperatura y el deshielo. El río Melendiz, que forma el cañón de Ihlara y el Hasan Dagi, uno de los más bellos montes, son sólo algunas de las formaciones naturales que se pueden visitar en Capadocia.

Fue una de las ciudades más antiguas de la zona. Se sabe que en el año 800 a.C. fue dominada por los asirios aunque los persas pronto se la arrebataron. Después los macedonios y los seleucos. A partir del siglo I d.C., la ciudad pasa a formar parte del Imperio Romano. Pero Calígula se la regaló al rey de Comagene, Antíoco. En el siglo XI pertenecía al Imperio Selyuquí del señorío de Karamanoglu y después, pasó al Imperio Otomano.