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Seychelles

Situación Geográfica

La mayoría de la población de las Seychelles es de origen africano o malgache, descendientes de esclavos o esclavos liberados. La posterior mezcla con los europeos es evidente en los distintos tonos de la piel, que abarca una amplia gama y que va desde la tez blanca hasta las pieles de un negro intenso.

Los primeros descubridores. Se piensa que los primeros navegantes en llegar a estas islas, en el siglo IX, fueron comerciantes árabes. En 1501, Joo de Nova bautizó uno de los grupos de islas con el nombre de Farquhar y en 1505 Vasco de Gama navegó por las Almirantes otorgándoles este nombre. Posteriormente también los británicos pasaron por estas islas sin concederles demasiada importancia. A finales del siglo XVI y principios del XVII, las Seychelles eran un reducto de piratas; aunque no está fehacientemente demostrado, existen numerosas leyendas que hablan de tesoros escondidos y de que en estas islas los corsarios reponían fuerzas, guardaban botines y reparaban sus naves.

Francia y Inglaterra. Cuando el comercio con la India empezó a ser básico para Francia e Inglaterra, este archipiélago cobró una gran relevancia. Explorado por Lazare Picault de 1742 a 1744, los franceses, al mando del capitán Nicholas Morphey, someten las islas bajo el dominio del país galo denominándolas Seychelles por el ministro de finanzas de la época, Jean Moreau de Séchelles. En 1770 el empresario du Barré decide impulsar su colonización enviando 26 colonos a St. Anne.

Por su parte, el gobierno francés establece su propia colonia en Mahé. En esta isla, y en la misma época, Pierre Poivre, administrador de Mauricio, emprende la tarea de cultivar especias y para ello impone la esclavitud como mano de obra. Ninguna de estas dos colonizaciones triunfó, pero sirvió para dejar una mínima población en las islas.

En 1793 llega a las Seychelles Jean Baptiste Ouéau de Quincy, quién consigue que durante la guerra entre Francia e Inglaterra las islas no pasaran a ser británicas. En 1801 Napoleón manda al archipiélago a 70 criminales que habían cometido varios atentados durante la Revolución Francesa, convirtiendo este territorio en un centro de deportación. Una década después, Las Seychelles fueron ocupadas por los británicos, adquiriéndolas legalmente por los tratados de 1814-1816, y pasan a depender de las Islas Mauricio. Los ingleses mantienen a Quincy como administrador, que más tarde sería nombrado juez de paz. Fue muy respetado por los habitantes de la isla hasta su muerte en 1827.

Fin de la esclavitud. En 1839 se abole definitivamente la esclavitud en las islas, abonándose a los propietarios una indemnización. Los antiguos esclavos permanecieron en este territorio ganándose la vida con la pesca y los pequeños cultivos ya que los grandes propietarios se resistían a pagar una mano de obra que habían tenido durante años de forma gratuita. Este problema se solucionó con la contratación de esclavos liberados por los barcos ingleses que estaban dispuestos a trabajar por muy poco, consiguiendo que la agricultura volviera a resurgir.

Dependencia de Inglaterra. Durante la Primera Guerra Mundial las Seychelles sufren una grave crisis, ya que se interrumpe todo tipo de comercio. En 1930 reciben el estatuto colonial y pasan a depender directamente de Gran Bretaña. Los problemas económicos vuelven a repetirse durante la Segunda Guerra Mundial; para solucionarlos, se forma la primera organización política del archipiélago, la Asociación de Contribuyentes, que se declara en contra de las grandes potencias mundiales.

En 1964 nacen dos nuevos partidos que cambiaron el panorama político de las islas, el “Seychelles Democratc Party” (SDP), partidario de mantenerse bajo el protectorado británico, y el “Seychelles Peoples United Party” (SPUP), que luchaba por la autonomía. Tres años más tarde se celebran las elecciones del consejo legislativo, y por primera vez se hace a través de sufragio general. En 1970 se promulga una nueva constitución por la que se establece un gabinete ministerial y un parlamento compuesto por 15 miembros que sustituye al consejo legislativo.

Independencia. En las elecciones celebradas en noviembre sale elegido, como jefe de gabinete, J. Mancham, del SDP, que sigue la política de integración con Gran Bretaña. El apoyo de la OUA al SPUP consigue que el partido independentista vaya adquiriendo fuerza consiguiendo que en las elecciones de 1975 se forme un gobierno de coalición entre las dos fuerzas. Previamente, Gran Bretaña había otorgado el autogobierno a estas islas y fijó la fecha de su independencia para el año siguiente.

En 1976, las Seychelles fueron proclamadas República Independiente Integrada en la Commonwealth. Manchan es elegido presidente y René, el líder de la SPUP, primer ministro. Al año siguiente René da un golpe de estado y suspende la constitución. Se inicia una política de reforma agraria y de alfabetización de la población como grandes metas. En 1978, ante el intento de un nuevo golpe de estado se declara el estado de emergencia en el país y, en marzo de 1979, se promulga una nueva constitución. En el mes de junio se celebran elecciones democráticas en las que René es elegido presidente de la República.

Tres años después, el gobierno, apoyado por el ejército tanzano, sofoca un levantamiento militar. Al año siguiente se crea la Comisión del océano Indico en la que, junto a Madagascar y Mauricio, las Seychelles promueven la cooperación regional. En 1989 René gana de nuevo las elecciones al ser el único candidato presentado. Cuatro años después se aprobó la nueva Constitución, que oficializó el sistema multipartidario, una Asamblea Nacional de 33 miembros y elecciones presidenciales cada cinco años. René volvió a ganar las elecciones, en pugna con Wavel Ramkalawan, y su hasta entonces vicepresidente James Michel le sucede en 2004. James Alex Michel fue reelegido presidente el 31 de julio de 2006.

Entorno y medio ambiente. La naturaleza de las Seychelles es sencillamente increíble, sólo por este motivo merece la pena visitarlas. Tanto la flora como la fauna ofrecen una gran variedad y en este entorno se pueden encontrar especies únicas en el mundo, algunas en peligro de extinción o totalmente desaparecidas en otros lugares del mundo.

Cultura

Muchas de las muestras culturales encontradas en las Seychelles proceden de los piratas que recalaban en estas islas. Se pueden contemplar numerosos mosquetes y tumbas de corsarios, y en los últimos tiempos se ha iniciado de nuevo la búsqueda de tesoros escondidos. Portugueses y árabes también dejaron su huella en este paraíso, con fortalezas, palacios y mezquitas. Los habitantes de las Seychelles sufrieron gravemente la esclavitud fomentada por franceses e ingleses, que influenciaron notablemente el arte y la cultura de este país. Un ritmo típico de estas islas es la Moutia, que en sus orígenes fue una oración ritual y que fue transformada en este período en una canción de trabajo de los esclavos.

Las Seychelles son un vivo ejemplo de fusión, lo que se percibe claramente en su cultura compuesta de elementos europeos, africanos y malgaches. La muestra más representativa de esta fusión es el idioma criollo que está basado en el francés pero que incluye vocablos procedentes del africano, el malgache, el árabe y el inglés. La religión también ha influido notablemente en la cultura y aunque la mayoría de los habitantes del país son católicos, la hechicería es profundamente respetada. El “Grigri” comprende un buen número de rituales en los que se emplean cartas, antiguas cajitas de tabaco, espejos, huesos de pollo, diversas hierbas, piedras y monedas. Esta cultura cree que los hechiceros tienen el poder de vencer a los zombis y a los espíritus perversos conocidos como “nanms”, además de poder curar enfermedades o atraer el amor a base de conjuros y brebajes.

La danza y la música son elementos esenciales de la vida de los seychellois. Instrumentos antiguos como el banm (instrumento de arco) y el zez (cítara de una suela cuerda), se pueden escuchar aún junto a una hoguera festiva. Las danzas tienen, sin duda, origen africano y se bailan lentamente con movimientos sensuales. Las fiestas en las que se ejecutan estas danzas se denominan “moutyas”.

Otros bailes con elementos europeos son los Kanmotele, el vals, la ecossaise, la polka y el pas de quatre. En la actualidad el ritmo preferido por los seychellois es el sega. Hoy en día varios artistas se han instalado en las islas y exponen en ellas su arte, como Michael Adams, el pintor nativo con más fama, el escultor Tom Bowers o Vladimir, famoso por sus artículos de alfarería y cestería.

Tradiciones y costumbres

Sus habitantes viven tranquilamente junto a las comunidades india y china. La gente es abierta, divertida y risueña; tienen un pequeño defecto según el punto de vista de los turistas ya que son impuntuales y la prisa es algo que no existe para ellos, por lo que es conveniente amoldarse a su ritmo de vida. Es interesante charlar con ellos e intentar comprender su modo de vida tan ajeno al ajetreo diario de los europeos. No es de extrañar que, con sólo contemplar el maravilloso paisaje, los nervios se diluyan.

Este pueblo es muy religioso y también muy supersticioso en cuanto a la hechicería se refiere. Creen en zombis, espíritus malignos y en pociones que atraen el amor y la fortuna. Aunque estas creencias disminuyen cada vez más, conviene respetarlas. De hecho, los hechiceros son tratados con gran respeto. La tradición oral tiene una gran fuerza entre los habitantes de las Seychelles; heredada de los narradores de cuentos africanos para darles un carácter propio, los hechos y leyendas pasan de boca a boca de una generación a otra sin que existan documentos escritos. A pesar de que la mayoría de la población es católica, la tradición ha podido más y la mayoría de las parejas mantienen relaciones flexibles con cambios de cónyuges y convivencia en pareja, para acabar contrayendo matrimonio después de muchos años. Los niños gozan de una gran libertad y son muy queridos y mimados por los mayores. Lo mismo ocurre con los ancianos, que son venerados por sus familiares y amigos. El 85 por ciento de la población está alfabetizada y la mortalidad es más baja que en otros países africanos, mientras que la esperanza de vida media es de 70 años.

Gastronomia

Las Seychelles son islas, y por eso el plato fuerte de su cocina es el pescado, que además de ser fresco ofrece una variedad de sabores exquisitos. Magníficos son el red snapper conocido como “bourzwa”, el job-zob de carne blanca, el atún, que no tiene nada que ver con el que conocemos, las caballas reales denominadas kingfish o wahoo, y el karang.

En cuanto a los crustáceos, figuran habitualmente en los menús criollos, el tektek que se cocina en una sopa de cebolla, ajos, jengibre y perejil, y el palourd que tiene el aspecto de una vieira pequeña y se toma como aperitivo con mantequilla de ajo aromática. Otras delicias son los langostinos, el delicioso calamar de las Seychelles y el pulpo con leche de coco.

El plato más típico de la cocina criolla es un puchero con salsa de chile. Aunque se esté acostumbrado al picante, hay que tener cuidado con este plato, ya que el ají de estas islas recibe el apodo de “fuego infernal”. También se sirven platos de carne y ave aromatizados con las deliciosas especias del país.

Para acompañar la comida se suelen beber cervezas nacionales como la Seybrew y la Eku, o bebidas sin alcohol. Algo típico es el “fresh lime”, refresco a base de limón natural con agua que se sirve con azúcar o sal dependiendo del gusto del cliente. Los zumos naturales de mango, papaya, maracuyá o guayaba son deliciosos. De postre, nada mejor que refrescantes helados y macedonia de frutas, y después de comer puede tomar café o té, pero la citronelle es un sustituto idóneo típico de estas islas. En realidad es un té de hierbas que se prepara con andropogón, una plata aromática que crece en los montes. Se dice que es muy digestivo y se puede tomar también antes de las comidas.

Información Práctica

Aduana y Documentación. Para visitar Las Seychelles no es necesario solicitar el visado siempre y cuando la estancia no supere los 21 días de duración. El visitante al abandonar el país deberá pagar 40 dólares estadounidenses en conceptos de tasas. Está prohibida la introducción en el país de drogas, armas, munición, arpones y fusiles de caza y pesca y animales. La entrada de plantas, semillas y cualquier otro producto agrícola está estrictamente controlada. Para exportar Coco de Meer se necesita un certificado que deberá ser proporcionado por el vendedor. La posesión, uso y tráfico de drogas está fuertemente penado, incluyendo las penas de cárcel. Respecto a las restricciones en las aduanas, está permitido introducir en el país 400 cigarros o 500 gramos de tabaco, dos litros de alcohol o dos litro de vino y 200 ml. de perfume o colonia. Tambien puede consultar en esta web Web de información de visados, Seychelles.

Religión. La mayoría de la población es católica, ya que sus misioneros fueron los primeros en llegar. También existen anglicanos, adventistas, hindúes e islámicos. Lo que caracteriza a la población de las islas es la absoluta libertad de culto, tanto hacia los demás, como hacia las propias creencias. El folclore, la creencia en el "gris gris" y la "magia negra" o el "bonhommes" puede estar presente en la misma persona que acude todos los domingos a la iglesia. Los curanderos siguen existiendo, aunque estén al margen de la ley.

Equipo del viajero. Es aconsejable no viajar con demasiado equipaje ya que las prendas de vestir son bastante económicas. No suele ser necesaria la ropa de abrigo, pero es conveniente llevar alguna chaqueta para las noches, ya que puede refrescar, sobretodo durante los meses de mayo a septiembre. Las gafas de sol, cremas protectoras y un sombrero son indispensables, así como calzado cómodo y el propio para las zonas de playa. Si piensa visitar clubes nocturnos o lugares de espectáculos, una vestimenta casual es bien aceptada. No es necesario corbata. Por otro lado, el invierno no supone un obstáculo para la práctica del submarinismo. La mayoría de los submarinistas suelen hacerlo con trajes de neopreno, sobre todo si se hacen 2 inmersiones al día o en profundidades que superen los 20 metros.

Idioma. El idioma oficial es el criollo seselwa. También se habla inglés y francés.

Diferencia Horaria. Existe una diferencia horaria de 2 horas más en invierno y 3 horas más en verano con respecto a España.

Clima. A las islas Seychelles se puede viajar en cualquier época del año, ya que su clima tropical deja unas temperaturas que oscilan entre los 21º centígrados de las montañas y los 32º centígrados de las playas. Las lluvias son intensas durante la época del monzón, desde diciembre hasta marzo. Las precipitaciones anuales varían de isla en isla, pero en cualquier caso los típicos aguaceros cortos pueden caer en cualquier mes. Los vientos del noroeste soplan de octubre a mayo, y el mar está generalmente en calma siendo el clima cálido y húmedo. Los vientos del sureste soplan de mayo a septiembre, y el clima es generalmente seco y más fresco.

Moneda y Tarjetas de Crédito. La moneda oficial de Las Seychelles es la rupia de las Seychelles (SCR), la cual se divide en 100 céntimos. Hay monedas de 5, 10 y 25 céntimos, y de 1 y 5 rupias. Una rupia de Seychelles equivale a 0,047 euros. El horario general de los bancos es de lunes a viernes, de 08:00 a 14:00 h. Los sábados, de 08:00 a 11:00 h. Si viaja con cheques de viaje, cámbielos antes de salir de compras ya que no lo admiten todas las tiendas. Habitualmente se suelen aceptar las tarjetas de crédito, sobre todo Visa y Mastercard, especialmente en los hoteles y restaurantes más importantes.

Convertidor de divisas

Asistencia médica. Las condiciones sanitarias en Seychelles son buenas y no se exige ninguna vacuna para entrar en las islas. No se suelen dar casos de malaria, cólera ni de fiebre amarilla y tampoco abundan los casos de Sida, pero siempre conviene tomar precauciones. No obstante, el Ministerio de Asuntos Exteriores advierte que recientemente se han detectado algunos focos de la enfermedad tropical Chikungunya.

Dicha enfermedad puede debilitar el sistema inmunológico, especialmente en mujeres embarazadas y niños. Para mayor información consultar sobre esta enfermedad en el Ministerio de Sanidad y Consumo. En Mahé existen dos farmacias bien dotadas aunque los medicamentos que deban extenderse con receta es mejor llevarlos desde el país de origen. La asistencia médica es bastante eficiente y en casi todos los hoteles existe un servicio de enfermería que, en caso necesario, se encargará de avisar a un médico. El agua en Mahé y Praslin no ofrece problemas. Aunque se recomienda beber agua mineral en todas las islas.

Compras. Entre la artesanía destacan las telas decoradas utilizando técnicas indonesias que expresan el amor por la naturaleza, especialmente las de Ron Gerlach. Son muy apreciadas las cajas de marquetería de madera autóctona y nácar, que se suelen pulir con aceite y canela. La cerámica y la alfarería ofrecen una gran variedad de artículos como jarrones, teteras, platos, tortugas, aves, cajitas, ceniceros.

En cestería es posible también encontrar una gran variedad de productos: sombreros, cestos, bolsos, manteles individuales trenzados, lámparas, maceteros, etcétera. Son muy hermosas las esteras estampadas con motivos de las islas. También son muy apreciados los álbumes de fotografías con distintos relieves, los cepillos y pinceles de hierbas y los modelos de barcos en distintos tamaños. Un artículo muy típico de las Seychelles es el “coco de mar”, el fruto de una palmera que llega a alcanzar los 20 kilogramos de peso y que se puede adquirir pulido o sin pulir. Los auténticos tienen un gran tamaño mientras que los más pequeños suelen estar hechos de madera.

Los perfumes son una verdadera delicia; las Seychelles cuentan con más de 102 plantas autóctonas y la mezcla de sus aromas puede resultar embriagadora. La visita a los mercados de especias se convierte en una verdadera obligación; aparte de disfrutar con el ambiente que allí se respira, se pueden adquirir, entre otros productos, té con distintos sabores como vainilla, limón, naranja o canela, barras de canela, curry, vainilla seca y chiles llamados hellfire (fuego infernal) debido a su explosivo sabor picante.

Como desplazase

Taxi. Mahé cuenta con un buen servicio de taxis, en cambio en Praslin es más bien escaso. En La Digue sólo hay uno o dos taxis. Todos llevan taxímetro y las tarifas son fijadas por el Gobierno, pero los taxistas prefieren pactar el precio con anterioridad y, a menos que se quiera este servicio por varios días o para recorridos especiales, es conveniente atenerse a las tarifas indicadas por el taxímetro. Un taxi entre el aeropuerto internacional y Victoria cuesta entre 15 y 18 euros.

Automovil. En la terminal Internacional del Aeropuerto de Mahé y en los hoteles más importantes encontrará las oficinas de las principales empresas de alquiler de vehículos. Conducir en este paraíso, ya sea en un todo-terreno o en un mini-moke, es algo inolvidable. Sin embargo, es recomendable, antes de emprender el viaje, cerciorarse del estado del vehículo ya que algunos no se encuentran en muy buen estado. Las tarifas de precios no son muy elevadas.

Direcciones útiles

Consulado de la República de Seychelles en España

Monte Esquinza, 30

28016 Madrid (España)

Tel.: 913 195 189

Fax: 913 105 098

Embajada de España en Seychelles

Trinity House 2ND Floor, PO BOX M Victoria (Seychelles)

Tel.: 380 300

Fax: 225 367

Oficina de Turismo de Seychelles en España

Monte Esquinza, 30 (Bajo Derecha)

28010 Madrid (España)

Tel.: 917 020 804

Fax: 917 022 374

http://www.seychelles.travel

Flora y Fauna

Flora. La flora tiene como máximos exponentes las seis variedades de palmeras entre las que destaca el Coco de Mar, que recibe este nombre porque según la leyenda estos árboles nacían bajo las aguas del océano.

Los granos de este exótico árbol alcanzan un peso que oscila entre los 10 y los 20 kilos, y son uno de los símbolos de las islas. Abundan también cocoteros, bambúes, mangos, árboles de pan, dragos, gardenias de Wright, takamakas, lianas jarra de agua y la curiosa planta medusa. En total se han contabilizado 250 especies de plantas, de las que 75 son endémicas.

Fauna. Uno de los animales emblemáticos de las Seychelles es la tortuga terrestre gigante, un reptil que sólo habita en estas islas y en las Islas Galápagos. En la Isla Bird se pueden admirar más de un millón y medio de pájaros que compiten en fama con la gran tortuga gigante “Esmeralda”.

Otros reptiles típicos que abundan en el archipiélago son el camaleón, las pequeñas serpientes no venenosas y las salamanquesas verdes. Es fácil encontrar murciélagos y ciempiés de más de 30 centímetros de largo. Pero sin duda las aves son el verdadero tesoro de la fauna de las Seychelles. Varias especies en peligro de extinción viven aquí. Además, existen 50 especies endémicas de estas islas. Destacan el papagayo negro, la curruca de los matorrales, el mirlo de las Seychelles, el toc-toc, la paloma azul de cresta escarlata, el bulbul, la paloma de la fruta, el Magpic-Robin y el último pájaro no volador del Índico, el Dyyolimnas cuvieri aldabranus.

Otra ave endémica que corre el riesgo de desaparecer es el cernícalo de las Seychelles, ave sedentaria aunque se han visto ejemplares jóvenes en islas próximas. Anida en las grietas de las rocas, en los huecos de los árboles, y se alimenta de reptiles, pequeños mamíferos, otras aves, anfibios e invertebrados. La fauna marina es igualmente impresionante; se han catalogado más de 300 especies de peces y 2.500 tipos de coral. Las especies más abundantes son el atún, las barracudas, los dorados, los peces vela y los marlines.

Que Visitar

Victoria. La capital de las Seychelles, Victoria, se encuentra ubicada en Mahé. Es una pequeña ciudad de estilo colonial llena de encanto con viejas mansiones de madera pintadas de colores, embajadas, templos católicos, hindúes y musulmanes.

También se encuentran en ella el Aeropuerto Internacional, los centros administrativos y económicos y el único puerto del país. El ritmo de vida de esta ciudad es mayor que el resto del archipiélago, y más urbano; sin embargo, para el visitante, se trata de una ciudad de puerto, pequeña, con grandes avenidas y un semáforo, donde se considera un gran atasco la presencia de tres coches seguidos. Además, en Vitoria viven menos de treinta mil personas, y eso que es la ciudad más poblada del todo el país.

Calle de la Iglesia. Resulta realmente curiosa ya que discurre sobre un pequeño arroyo.

Plaza Gordon

Albert Street.

También en esta calle se encuentra el CODEVAR, un centro de artesanía así como numerosos comercios.

Mercado de Sir Selwyn Clarket (Sir Selwyn Clarket Market)

Market St. Tel.: 248 611 120

Horarios: abierto de lunes a viernes de 7:00 a 16:00 horas, y los sábados de 6:00 a 12:00 horas. Se trata de un antiguo mercado que lleva el nombre de uno de los gobernadores ingleses más conocidos. Su color local le da una gracia peculiar. Aquí se pueden encontrar souvenir, ropas y trabajos manuales típicos del archipiélago, además de frutas, verduras y especias.

Victoria Clocktower

Francis Rachel St. y Albert St.

La torre del reloj, una pequeña reproducción del Big Ben de Londres, es quizá el monumento más característico de Victoria, la capital de Mahé. El reloj fue instalado en 1903 como homenaje a la reina Victoria que murió en 1901. El reloj marca hoy regularmente la hora tras ser reparado en 1999. El reloj, que originariamente fue negro, está pintado de color plateado.

Francis Rachel Street

Esta calle es conocida por los numerosos comercios que en ella se ubican. En los alrededores se encuentra la única mezquita de la ciudad.

Calle del Mercado / Market Street

Entre Albert Street y Revolution Avenue.

Se dice de ella que es el "corazón de la ciudad" ya que la vida de los habitantes de la ciudad se encuentra aquí. Pintoresca como los mercados tropicales, está plagada de árboles del mango, tiendas de carne y pescado, hierbas olorosas, especias como la vainilla, restaurantes donde se puede probar el "mazavarou", recomendado solo para aquellos que adoren el picante, y las pequeñas tiendas que venden los utensilios de cocina típicos como los morteros de madera, etc. Otros países tienen su representación en los comercios como la India o China. Aquí se encuentra el templo principal, la Catedral de la Inmaculada Concepción.

Praslin

Praslin, reconocida por la legendaria nuez Coco de Mer, que crece en las palmeras de la maravillosa selva del Valle de Mer. Es la segunda isla en tamaño y en número de habitantes de las Seychelles, con 28 kilómetros cuadrados y apenas cinco mil habitantes, la mayoría dedicados a la pesca, la agricultura y el turismo.

Sus playas solitarias, y su barrera coralina la convierten en un lugar de ensueño, un pequeño paraíso natural lleno de palmeras. Desde Anse Consolation hasta Baie St. Anne están algunas de las bahías más hermosas de todas las Seychelles: Anse Citron, Anse Bateau, Anse Takamaka, Anse Cimitiére, Anse Consolation y Anse Marie-Loise. Praslin es más tranquila que Mahé, ya que está menos explotada por el turismo, aunque también dispone de numerosos hoteles distribuidos por sus hermosas playas. Cuenta con multitud de rincones por visitar, como la colina de Grand Ford, situada entre las playas de Anse Takamara y Anse Posession, que es uno de los mejores miradores de la isla.

El coco de Mer, una palmera endémica de las Seychelles, forma un extenso bosque de veinte hectáreas de extensión, el Vallée de Mai. El General Gordon al ver esta palmera, y su fruto con forma de pelvis de mujer, declaró haber encontrado el Jardín del Edén en esta pequeña isla. Muy curioso resulta el Fond Ferdinand, bosque de palmeras que se recupera de un devastador incendio ocurrido en 1900.

Bird Island

Apenas a 100 kilómetros al noroeste de Mahé se encuentra esta preciosa isla de base coralina, con una extensión de apenas dos kilómetros de largo por 700 metros de ancho. El coral cambia de forma continuamente, de ahí que su contorno esté variando, sobre todo, por la acción del agua. Poco a poco se va haciendo más pequeña y se teme que pueda llegar a desaparecer. Se le denomina Isla de los Pájaros por la gran cantidad que la habitan, especialmente ejemplares de fumarelas oscuras (se estima que puede llegar a haber alrededor de tres millones) y de esterna fuscata.

Y es que grandes colonias de aves marinas de diversas especies encuentran aquí los últimos puntos de nidificación del Océano Índico. Otro de sus principales atractivos es encontrarse con "Esmeralda", la tortuga gigante de más de 150 años de edad y 300 kilogramos de peso, que se ha convertido en todo un símbolo del lugar. Curiosamente, la isla es conocida para los franceses como "Isla de las Vacas", debido a las vacas marinas o dugongos, propias de los climas tropicales, que desgraciadamente desaparecieron hace años de todo el país.

En la década de los 60, la isla fue comprada por los Sres. G. Savy y R. Deloire, que la han mantenido en todo su esplendor. Aunque se pueden realizar actividades como la pesca, la isla es presentada como un remanso de paz y tranquilidad. Se puede llegar en un vuelo de treinta minutos de duración desde el Aeropuerto de Victoria.

Fregáte

Situada a 55 kilómetros al este de Mahé, tiene apenas dos kilómetros cuadrados de extensión. Es otro de los parques ornitológicos de las islas Seychelles, donde habitan especies de aves exóticas únicas en el mundo, como el Magpic-Robin o el tordo-urraca, además de garzas, fumarelas, pollas de agua y pájaros tropicales de rabo blanco. El "tenebrionid" - impresionante escarabajo que asusta por su tamaño pero que es inofensivo-, los geckos, tortugas de agua dulce y tortugas gigantes procedentes de Aldabra completan la fauna de la isla.

Frégate además cuenta con playas paradisíacas que la rodean, como Ance Victoria, declarada como una de las mejores del mundo por el Sunday Times, Ance Parc, Grand Anse y Anse Banbous, donde a veces pueden divisarse algunos delfines. Uno de los mayores placeres de la isla es el senderismo; recorrerla entre anacardos, claros de bambú y plantaciones de cítricos y aguacates, así como observar los pájaros y los arrecifes a pie de playa. Se han encontrado distintos grabados en las cuevas, por lo que se piensa que los piratas utilizaron esta isla como escondrijo, e indicaron donde guardaban sus tesoros a través de estos extraños dibujos.

Denis Island

Se trata de otro paraíso de las Seychelles, un santuario de coral bañado por aguas color turquesa que además cuenta con una riquísima vegetación, como cocoteros, palmeras, casuarinas y takamakas. Tanta exhuberancia arbórea hay que agradecérsela al guano depositado por la gran cantidad de aves que la habitan; de hecho, entre los años 1929 y 1941, fue una explotación de este fertilizante.

Con 140 hectáreas de extensión, debe el nombre a su descubridor, Denis de Trobiand, que llegó a la isla en 1773. Denis es también el sitio preferido por los amantes de la pesca. Las especies más apreciadas son el bonito, el atún, las barracudas y los dorados (varias veces se han batido record mundiales por el tamaño de los peces). Se puede llegar hasta aquí desde el aeropuerto de Mahé, en un vuelo de treinta minutos. En 1975, la isla fue comprada por Pierre Burkhart, quien construyó la pista de aterrizaje y un pequeño hotel muy frecuentado por turistas y amantes del submarinismo.

Se trata de un conjunto de 25 amplias ‘cottages’ (casas rurales) donde disfrutar de la tranquilidad del entorno, y que están bellamente decoradas utilizando elementos balineses y africanos.

Isla Silhouette

Situada a 20 kilómetros de las costas de Mahé, se encuentra Silhouette, una isla de origen granítico que se eleva abruptamente desde las playas y forma tres picos de gran altura. Las personas que la han visitado la describen como un lugar misterioso y sobrecogedor, especialmente al atardecer. No se sabe mucho a cerca de su historia, pero el reciente encuentro de una serie de tumbas parece apoyar la teoría de que fueron navegantes árabes. La isla es famosa porque, según la leyenda, en ella está enterrado el tesoro que hace más de 200 años escondió el pirata Hodoul. Sin lugar a dudas, el verdadero tesoro de esta isla es su naturaleza.

En Silhouette no hay carreteras ni coches, únicamente caminos de tierra rodeados de espesa selva virgen. Por su parte, las playas están rodeadas de arrecifes, y son un excelente lugar para tomar el sol, nadar, o practicar el submarinismo. Otra de las actividades que se puede realizar en la isla es hacer senderismo hasta la cima del pico Mont Pot à Eau, donde se puede admirar el embudo, una extraña especie de planta carnívora. Por el camino, el paraje está flanqueado de palmeras productoras de coco de mar y gigantescos milpiés. La Passe es la única aldea de la isla, aunque más bien podría definirse como un atracadero. No deje de visitar la Villa de los Plantadores, la Mansión Dauban, en la que habitaba la familia que le ha dado el nombre a la isla y que fue la propietaria de la mismas hasta 1983. En la actualidad está deshabitada, pero todavía puede verse pues está bien conservada.

En la plantación se puede ver el antiguo calorífero, un edificio de madera que servía para secar la pulpa del coco y transformarla en copra. En medio del bosque, rodeado de verdes palmeras, también es digno de visitar el Mausoleo Dauban, que bien podría ser un edificio griego, pues presenta planta cuadrada, columnata en la fachada de estilo jónico y un frontón triangular con un sencillo relieve. Para trasladarse a Silhouette desde Mahé la mejor manera de llegar es en helicóptero (Tel.: 27 54 00), debido a que la isla está rodeada de arrecifes coralinos.

La Digue

Si los habitantes de las Seychelles viven a un ritmo pausado, marcado por la naturaleza y la absoluta falta de estrés, en La Digue esto se acentúa. De hecho, sus vecinos victorianos consideran a los habitantes de la isla "rurales", pues el sentido de intemporalidad es increíble. Los "digueois" no se ven afectados por las decenas de turistas que llegan a sus costas cada día, es más, se muestran amables pues comprenden que la hermosura de esta isla no tiene par, ya que muestra una cara distinta de las Seychelles. Si bien hace poco se han asfaltado las pocas carreteras que la cruzan, es más fácil ver a un ciclista o un carro de bueyes, que a un vehículo de motor.

Es este el encanto de la isla desde La Passe, núcleo principal, hasta la más pequeña de sus playas, como Anse Patates. Entre sus rincones está la Union Plantatio Reserve, una antigua plantación que continúa en funcionamiento, o la Veuve Reserve, el bello paraje natural que es la reserva del papamoscas del paraíso. La Digue no tiene ciudades grandes; La Passe es la capital, alberga el Aeropuerto y el Puerto, y es aquí donde se alquilan los carros de bueyes para pasear por la isla.

Isla Cousin

Esta pequeña isla está administrada por la "Bird Life International" o "Consejo para la Preservación de las Aves" desde 1968, para conseguir que fuera nombrada Parque Ornitológico, y preservar las especies en peligro de extinción como la curruca, carriceros tordales, chovas piquirrojas, el fody o los albatros de Nody y Fee. También se pueden ver tortugas carey, salamandras o escolopendras gigantes.

Adentrarse en sus espesos bosques, con pájaros que pueblan las ramas ajenos a los seres humanos, es una experiencia realmente increíble. La isla está justo frente a la playa Anse Kerlan, a dos kilómetros de la costa suroeste de Praslin. Es allí donde hay que preguntar como ir. Para visitarla, hay que ir acompañado de un guarda forestal que actúa de guía, y sólo pueden estar veinte personas como máximo a la vez en toda la isla. En el extremo sur se encuentra un bonito mirador desde el que se pueden observar maravillosas vistas de los alrededores.