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India

Situación Geográfica

Situada en Asia Meridional, India ocupa una extensión de 3.287.263 km cuadrados (unas seis veces España) que limitan al oeste y al noroeste con Pakistán, al norte con China y Nepal, al noreste con Bután y Sikkim, al este con Birmania y al sur con Mar Arábigo, el Golfo de Bengala y el Océano Indico. El país, el séptimo más grande del planeta, está dividido en 25 estados y 7 territorios administrativos con la ciudad de Nueva Delhi como capital. Geográficamente en India se distinguen tres zonas claramente diferenciadas: la parte peninsular meridional (el Dekán) de forma triangular, la llanura Indogangética y la cordillera del Himalaya. Esta mítica cadena montañosa esta formada por alineaciones paralelas y dispuestas en arco que se extiende a lo largo de 3.000 km con una altura media de 6.000 m (siendo el K2 la cota más alta con sus 8.611 m), convirtiéndose en una barrera natural prácticamente infranqueable. La red fluvial de la India cuenta con dos grandes conjuntos: en la zona septentrional destacan el Ganges y sus afluentes (el Brahmaputra, el Yamuna, el Gogra, etc) y el Indo con los ríos de su cuenca, el Jhelum, el Chenab y el Sutej. En el sur peninsular fluyen el Narmada y el Taptí en la zona del Mar Arábigo y el Mahanadi, Godavari, Krishna y Cauvery, en la del Golfo de Bengala. Además de su territorio continental, forman parte de la India las islas Minicoy y el grupo de las Laquedivas en el Mar Arábigo, así como los archipiélagos de las Adamán y de Nicobar en el Golfo de Bengala.

Historía

La India Primigenia. Los primeros pobladores de la Península del Indostán fueron los melanos, denominados así por su piel de color negro y que, llegados desde África, habitaron la zona durante el Paleolítico. Ya en el Neolítico fueron desplazados por cushitas, y grávidas, quienes desarrollaron un modo de vida más avanzado. La civilización urbana más antigua del país es la llamada Cultura de Harapa, que se remonta al 2.500 a.C. El territorio donde se asentó fue el de las regiones del noroeste y oeste de la actual India, distribuyéndose en las zonas de Ropar, Punjab, Lothal, Kalibangan, Gujarat y Rajasthán además de territorios que actualmente pertenecen a Pakistán.

Precisamente en dicho país se conservan actualmente las dos ciudades más importantes de esta cultura, Mohenjo Daro y Harapa, en las que se pueden observar excelentes muestras del elevado grado de desarrollo alcanzado por este antiguo pueblo. Prueba de ello es el trazado de las calles, el sistema de evacuación de aguas residuales, edificios públicos como baños y almacenes de grano y talleres (donde se fundían diversos objetos de bronce, plomo y estaño, distintas monedas), así como su escritura pictográfica, la cual aún no ha sido descifrada. Debido posiblemente a numerosas inundaciones de las zonas aledañas a los ríos y a la consecuente desertificación de las tierras de cultivo, la cultura de Harapa inicia su declive hacia 1.700 a.C., de tal manera que a la llegada de los grupos arios prácticamente había desaparecido.

Período Védico. En el 1.500 a.C. comienzan a llegar a la región del Indo los indoeuropeos o arios cuya historia se cuenta en los Vedas, libros sagrados en sánscrito que forman la base del extenso sistema de escrituras sagradas del hinduismo. Este pueblo se establece en la zona del Punjab, dedicándose fundamentalmente a la agricultura y al pastoreo. Con el paso de los años se vuelven más sedentarios, abandonan el cuidado de los rebaños y se dedican plenamente al cultivo de cebada, sésamo, pepino, calabazas y caña de azúcar. Este asentamiento hará necesario el establecimiento de un gobierno de diferentes tribus con la elección de un jefe (cargo que acabará siendo hereditario, dando origen a las monarquías hindúes) y división en clases en función del trabajo efectuado. Así, los arios ocuparon los principales puestos mientras que los habitantes de piel oscura pasaron a ser esclavos formado la casta varna -que significa textualmente color.

Los arios a su vez se dividieron en brahmanes (sacerdotes), kshatriya (guerreros), vaishya (agricultores) y shudra (servidores). Posteriormente el concepto de determinación de la clase social en función del trabajo fue desapareciendo hasta dar lugar al rígido concepto de castas que domina la cultura hindú hasta nuestros días. El sánscrito, lenguaje de los arios, es altamente propicio para el pensamiento reflexivo, lo que quizás, sumado a la perfecta organización social de la época, explica en cierta forma que en esta época se desarrolle la idea de la reencarnación y la doctrina del Karma, la cual justifica el modo de vivir de una persona como castigo ó premio por su actuación en vidas pasadas, constituyendo la única alternativa para abrirse camino en las castas superiores. En el S. VI a.C. las diferencias entre las castas pobres y las ricas habían crecido considerablemente, generando malestar social. Surgieron entonces dos personajes excepcionales que consolidarían dos nuevas doctrinas: la del príncipe Sidarta Gautama -también llamado Buda- que dará lugar al Budismo y la del principe Vardhamana Mahavira, fundador del Jainismo. Ambas doctrinas buscan llegar a la felicidad (Nirvana) anulando todo deseo a través de la meditación, la verdad, la no-violencia y la frugalidad, rechazando los sacrificios rituales, el sistema de castas y la autoridad de los Vedas.

Imperio Magadha y Dinastía Maurya. La evolución de las técnicas de trabajo, con la introducción del hierro en el año 1.000 a.C. junto la cada vez más estructurada sociedad aria dieron pie a un estado político más organizado y geográficamente amplio. En el S. IV a.C. Chandragunta constituye un gran imperio que se extiende desde el Indo hasta el Ganges y que será conocido como Imperio Magadha. Sin embargo es bajo el reinado de Ashoka (269 - 232 a.C.) de la Dinastía Maurya, cuando se extiende por todo el subcontinente indio, difundiendo ampliamente el budismo. Bajo el mando de Ashoka, la India adquirió una amplitud geográfica similar a la actual y gozó de unidad. Sin embargo, en las luchas por anexionarse con la zona sureña de Kalinga (la actual región de Orissa), el impacto de la masacre humana llevó a este rey a replantearse la vida terrenal y convertirse al budismo. Esto supuso un giro a su imperio que a partir de entonces se mantuvo unificado bajo criterios de tolerancia, justicia y no violencia.

A la muerte de Ashoka el Imperio Maurya se desintegra y su territorio es invadido por escitas, hunos, iranios, partos y bactrianos entre otros. En el periodo -desde el S. II a.C. hasta el S. II de nuestra- era estos invasores constituyeron numerosos estados que se mantuvieron continuamente en guerra y rompieron la unidad india conseguida por Ashoka. Entre los vestigios de esta etapa destaca la fortaleza del imperio Tamul en el sur del país, a cuya cultura se debe la exaltación del lirismo de Madurai, donde se recopilaron miles de poemas en diversas asambleas de creación colectiva conocidos como Literatura de Sangam.

Era Gupta. La dinastía Gupta fue el segundo gran imperio que vivió la India y cuya formación se sitúa aproximadamente en el S. IV. Aunque no alcanzó la extensión territorial ni la organización administrativa del imperio Magadha, sobrevivió dos siglos durante los cuales logró imponer el hinduismo ortodoxo como religión dominante aunque desarrollo una coexistencia pacífica con los budistas. Precisamente el Monasterio de Ajanta, uno de los más hermosos templos budistas, fue construido durante este periodo. Otro de los logros de este imperio fue la consolidación definitiva del sistema de castas, incluyendo la de los dalits ó intocables, compuesta por personas del más bajo nivel a las que se trataba de manera inhumana.

Este periodo se caracteriza asimismo por una fuerte riqueza fruto de los impuestos que gravaron la tierra y de la propia organización social, lo que permitió el avance de la cultura y el desarrollo de las matemáticas, la astronomía, las ciencias y la literatura.

El Islam. En el S. VIII los árabes penetran en la India bajo el mando de Muhammad Ben Qasim ocupando gran parte de la región de Punjab, aunque esta ocupación no se consolida realmente hasta el S. XIII. En año 1206 los árabes crearon el Sultanato de Delhi, que se consolidó rápidamente controlando todo el subcontinente indio. Durante este periodo, la influencia árabe en el desarrollo arquitectónico y el comercio es innegable así como el despegue de la fe musulmana en India, que convivía sin problemas con la de hinduistas y budistas.

El dominio árabe también influyo en los sistemas económico y agrario hindú, manteniendo la propiedad de las tierras directamente sobre los campesinos que pagaban impuestos a funcionarios nombrados por el sultanato, los cuales eran movidos de sus cargos constantemente para impedir el nacimiento de una aristocracia terrateniente. Durante el reinado de Muhammad ibn Tughlag, (1325-1351), el imperio islámico de la India sufrió varias revoluciones promovidas por los diversos príncipes del territorio hindú. De una de esas revueltas surgieron dos provincias: Vijayanagar y Brahmam, de mayoría hinduista la primera y musulmana la segunda respectivamente. Las guerras que ambas libraron entre sí dejaron destruidos muchos de los hermosos edificios erigidos en el esplendor musulmán, así como un debilitamiento del imperio que fue bien aprovechado por los mongoles.

El Imperio Mogol. Zahir al Din Muhammad Babur, descendiente de Tamerlan, funda el imperio mongol en el noroeste de la India en el año 1526. Su nieto Akbar fue quien consiguió consolidar el imperio, combinando hábilmente en la administración a los antiguos funcionarios musulmanes e hindúes, manteniendo la línea de convivencia del Islam con las otras creencias religiosas y dando un gran impulso a la cultura pese a que él mismo era analfabeto. Durante su reinado, trasladó la capital a Agra. Se puede decir que con él se consolidó la unificación India actual, con esa misteriosa mezcla religiosa y cultural que tanta fascinación genera. Sucedido por hijo Jahangir y su nieto Shah Jahan, la cultura y la riqueza del país de difundió mediante un reinado que mantenía las directrices de Akbar.

Shah Jahan ha pasado asimismo a la historia por haber sido quien ordenó la construcción del Taj Mahal en memoria de Mumtaz Mahal, su fallecida esposa y madre de sus catorce hijos. Su trágico destino final alimento aún más el carácter romántico de su figura: vivió ocho años aislado en una habitación del palacio de Agra, donde terminó sus días. A partir de entonces se inicia el declive del Imperio Mongol, que provocará la desintegración del imperio en pequeños reinos dominados por príncipes ó señores que alcanzaron autonomía y reconocimiento. Destacan los estados regionales de Bengala, Awahd e Hyderabad asi como lo que se conoce como Imperio Mahrata. Este imperio surgió de la rebelión de pequeños grupos de castas no brahmanes –la casta superior- que veían en el sistema de castas un inexplicable freno a sus ambiciones. Atacando rápido y de imprevista ciudades y aldeas consiguieron jugosos botines y basándose en su fuerza comenzaron cobrar un impuesto de protección a los pequeños estados indios, pasando a constituirse como una fuerza política que, si bien jamás se admitió a si misma como imperio, lo era a efectos reales.

El periodo colonial. Paralelamente a la descomposición del Imperio Mongol, la presencia europea empezó a ser constante en la India. A finales del S. XV los portugueses, dirigidos por Vasco de Gama, inician un intercambio de carácter comercial con la zona suroeste del subcontinente indio, estableciendo poco después una colonia en Goa. A los pocos años holandeses, franceses, ingleses y daneses disputan a Portugal el dominio de la India, aprovechando hábilmente las luchas intestinas del ya descompuesto Imperio Mongol para vender armas, tomar partido y sobre todo para conseguir favores económicos e ir adquiriendo cada vez más poder a través de las distintas Compañías de las Indias Orientales, organizaciones formadas por empresas y hombres de negocios dotados de privilegios comerciales por los gobiernos de sus respectivos paises.

En 1757 los ingleses lograron establecerse como soberanos en la zona occidental de Bengala y de manera progresiva fueron extendiendo sus dominios hasta conseguir convertir a la India en una de sus más preciadas colonias. Para logar dicha posición varias fueron las estrategias adoptadas por los británicos. La primera de ellas fue la creación de una clase terrateniente hasta entonces inexistente en el país; de esta manera los nuevos propietarios de la tierra, algunos ingleses y otros hindúes, se mantuvieron fieles a la corona británica, mientras que el control sobre la clase campesina se ejercía obligándola a pagar elevados impuestos y a trabajar excesivamente.

Otra forma de consolidar la colonia fue mantener divididos a las comunidades hindú y musulmana, concediendo privilegios solamente a la primera, de tal manera que cualquier intento unionista debía luchar primero contra la perdida de dichos privilegios, dividiendo así a los posibles opositores. Gracias a su dominio militar frente a los otros países europeos y a su habilidad para utilizar en su favor las luchas internas locales, los ingleses lograron el dominio absoluto del territorio indio en el S. XIX. La dureza de esta dominación provocó en 1857 un motín conocido como la Rebelión de los Cipayos, en la que participó Bahadur Shad, el último emperador mongol y cuya sangrienta represión sirvió para que la Compañía Británica de Indias perdiera sus derechos y sus posesiones fueran asumidas por la corona. Prueba de este cambio fue la coronación de la reina Victoria en 1877 como Emperatriz de la India.

Durante este periodo la necesidad de hacer más accesible y rentable el intercambio comercial promovido por la corona Británica llevó al país hacia un avance significativo en su desarrollo tecnológico. Se introdujeron los barcos de vapor, el ferrocarril y el telégrafo entre otras innovaciones y asimismo se intentó llevar a cabo reformas en la organización social hindú, otorgando igualdad jurídica a los miembros de las distintas castas y prohibiendo legalmente costumbres como la de inmolar a las viudas ó asfixiar a los bebés de sexo femenino como se venía haciendo en el país desde tiempos remotos, hechos que, provenientes del gobierno invasor, no fueron vistos con buenos ojos por los indios. Sin embargo los hindúes no resultaron buenos consumidores de los productos europeos, en parte por sus costumbres religiosas, en parte por un desarrollo y unas necesidades diferentes. Un ejemplo de esto es el fracaso de la venta de relojes europeos a los hindúes, que usaban criterios diferentes para medir el tiempo. Esto obligó a los ingleses a tomar medidas desesperadas, que lograron destruir algunas de las formas de vida artesanales de los oriundos a fin de obligarles a consumir sus productos.

Por su parte los comerciantes nativos lograron mayores beneficios al ofrecer a los europeos los productos que buscaban a precios atractivos. Fruto de este intenso comercio fueron el nacimiento de múltiples tipos de monedas en oro, plata y bronce, así como el desarrollo de instrumentos financieros tales como las letras de cambio y los seguros. La sociedad de esta época resulta un panorama de lo más peculiar: por un lado, una cultura de raíces múltiples como la India fusionándose como nación; por otro, una civilización poderosa como la europea, tratando de ser rector de una economía que le aportase los mayores beneficios. Los mercados urbanos, lugar donde se mezclaban todos los implicados de esta historia, alcanzaron en esa época una viveza y colorido aún reconocibles hoy día como rasgos identificativos de la India.

La Independencia. El primer paso hacia la independencia de la India data del levantamiento de 1857. Pese a su fracaso y la consolidación del dominio británico, este alzamiento dejó una profunda huella entre hindúes y musulmanes respecto a la necesidad de una unidad entre ambos colectivos. Posteriormente se creó el Movimiento Indio de Liberación, liderado por intelectuales hindúes educados en Inglaterra y en 1885 se forma el Congreso Nacional Indio promovido en parte por ingleses que veían en la Independencia una mejor alternativa para la India. Ante el avance de estas iniciativas independentistas, la corona Británica decidió dividir la región de Bengala en dos provincias intento volver a potenciar la división entre hindúes y musulmanes.

El resultado de esta decisión fue el inicio de un boicot generalizado a productos de origen inglés que ocasionó grandes pérdidas económicas a los británicos. A raíz de esto, Bengala fue separada en dos por algo más que una decisión oficial: la población musulmana ocupó el este (hoy Bangladesh) y la hindú el oeste. A pesar de los esfuerzos indios por evitar esta y otras divisiones, su independencia pasó forzadamente por la pérdida de estos territorios y por la permanente escisión de musulmanes e hindúes.

En 1915 retorna a la India Mahatma Gandhi, quien ya se había labrado una sólida fama en Sudáfrica al apoyar la causa antisegregacionista. Gracias a su labor se reivindicó la participación del pueblo indio en la política del país a través de la resistencia pasiva basada en la no-cooperación y la desobediencia civil. Esta novedosa forma de rebelión obtuvo en 1921 la adhesión de las masas y logró ejercer una notable sobre el gobierno británico pese a las múltiples represiones llevadas a cabo por este. Fiel a su política de no-violencia, tras un violento incidente en la región de Uttar Pradesh -donde la agresión de un policía provocó una violenta respuesta por parte de los hindúes que se saldo con la muerte de 22 policías británicos- Ghandi condenó el acto y posteriormente fue encarcelado bajo los cargos de sedición. A su salida de presidio en 1924 y tras la división del Congreso Nacional Indio, decidió retirarse de la política, siendo Jawarhal Nehru y sus compañeros de ideas socialistas tomaron las riendas hacia la independencia.

En 1927 Ghandi volvió al panorama político a raíz de una reforma de la constitución por parte del gobierno británico en la que no participaba ningún hindú. Ghandi consiguió que todos los partidos del país boicotearan dicha reforma. En 1930 dirigió una revuelta pacífica en la región de Sabartami contra el monopolio británico de la explotación de la sal, que fue secundada por miles de hindúes y que obligó al gobierno británico a realizar concesiones, como firma de una Constitución que dividía el gobierno central de los provinciales. En 1945 el país pasaba a ingresar el grupo de miembros de la ONU, pero no fue hasta el 15 de Agosto de 1947, como parte de la descolonización masiva tras la IIª G.M. cuando Gran Bretaña concedió la independencia a la India si bien el triunfo no fue total: la demanda de un estado musulmán independiente del hindú provocó la creación de Pakistán, dando lugar a una ola de migraciones masivas de musulmanes acercándose a los nuevos territorios y de hindúes replegándose a zonas netamente indias para desilusión de Ghandi, opuesto a dicha división. Un año después moría asesinado a manos de un extremista hindú que consideraba su deseo de unidad con los musulmanes como una traición a su propio pueblo.

La India en la actualidad. Desde 1947 hasta 1964 el cargo de primer ministro fue ocupado por Jawaharlal Nehru que durante su gobierno vería como en 1950 la Unión India se convertiría en república bajo la presidencia de Rajendra Prasad. A los pocos meses de su separación, India y Pakistán se vieron enzarzados en una guerra por el control de la región de Cachemira. En 1962 India también sostuvo un enfrentamiento armado con China por cuestiones fronterizas. Tras la muerte de Nehru, Bahadur Shastri se convirtió en primer ministro, teniendo que hacer frente en 1965 a una nueva guerra con Pakistán por el territorio de Cachemira. Shastri falleció al año siguiente siendo relevado en el cargo por Indira Gandhi -hija de Jawaharlal Nehru- cuyo primer mandato se extendería hasta 1977.

Tras hacer frente a un tercer conflicto indo-pakistaní en 1971 -que resultó en la independencia de Bangladesh- el principal objetivo de la administración de Indira fue fortalecer a su país frente a China y Pakistán, motivo por el que en 1973 se firma un acuerdo con la URSS y al año siguiente la India se convirtió en una potencia nuclear. En 1977 Indira pierde las elecciones siendo nombrado Morarji Desai que será sustituido en 1979 por Charan Sing que se verá obligado a disolver el Parlamento y volver a convocar elecciones en enero de 1980 las cuales fueron ganadas Indira Gandhi. Dos años después es elegido presidente de la república un sij, Zail Singh y en 1984 se reconoce a esta secta como religión independiente. Sin embargo enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad indias y colectivos sij desatan una ola de violencia que acaba con 300 integrantes de esta secta en el Templo Dorado y culmina con el asesinato de Indira Gandhi.

Ese mismo año el hijo de Indira, Rajiv Gandhi, es elegido primer ministro. Las acusaciones de corrupción y el resurgimiento de los caciques provocaron su derrota electoral en 1988. Durante los posteriores años, el clima político de la India se va enturbiando cada vez más, dando pie a estallidos de violencia que culminan en la campaña de 1991, año en que murieron cientos de personas por cuestiones políticas, incluido el propio Rajiv Gandhi, provocando que aproximadamente el 50% del electorado se abstuviese de participar en unas elecciones en las que fue nombrado Primer Ministro Narasimha Rao siendo designado poco después Sankar Dayal Sharma como presidente de la República.

Dejando atrás una economía de rasgos socialistas adoptada tras la independencia británica, a inicios de la década de 1990 una serie de reformas económicas impulsaron el potencial de desarrollo del país dando lugar a un gran crecimiento económico. Pese a que se ha intentado mantener una coexistencia pacífica la tensión entre India y Pakistán sigue siendo notable, agudizada si cabe por las pruebas nucleares efectuadas por ambos países que apunto estuvieron de desencadenar un nuevo conflicto en el año 1999. Pese a que en los últimos años ha habido ciertas acciones destinadas al acercamiento entre ambas potencias, como la reapertura de sus respectivas embajadas en Karachi y Bombay o la creación de líneas de trasporte entre ambos países, la negativa de ambos a cambiar sus fronteras junto a las acciones violentas de grupos independentistas y de militantes islámicos hacen que la actual estabilidad sea un tanto frágil.

En la actualidad y desde 2004, la India está gobernada por el primer ministro Manmohan Singh, el primer sij en ocupar el cargo, recayendo la presidencia Pratibha Patil, elegida en 2007. La política desarrollada por la actual administración se centra en el desarrollo económico, las mejoras sociales centradas especialmente en las clases bajas y el fin de la enemistad con la vecina.

Tradiciones y costumbres

Como muchos países dotados de cultura milenaria y con tradiciones profundas, la India genera en el visitante sentimientos encontrados de admiración, belleza, lujo y comodidad al tiempo que este trata de comprender las contradicciones propias de su cultura, sus confusas calles y ese un cierto desprecio a lo material que contrasta seriamente con los lujos perpetuados en palacios y construcciones. Espacio, tiempo y propiedad son conceptos que los hindúes consideran desde una perspectiva distintas a los occidentales y que no pretenden cambiar a pesar de adaptarse en muchos aspectos a una modernidad similar a la extranjera. Una aparente incongruencia que el visitante debe intentar comprender para gozar de un respeto cabal y una mirada más pura hacia la forma de vida propia del país.

La religión, que en otros países ha pasado a ser algo de menor impacto en la sociedad, mantiene en la India un papel privilegiado en el que más que una fe, es una forma de vida. Su consideración e influencia social no puede por tanto compararse con la de las religiones occidentales, ya que en la India la fe se entremezcla con todos los aspectos de la vida cotidiana hasta un punto en que difícilmente se puede delimitar la frontera entre religión y vida. Entender lo anterior antes de iniciar el viaje supone la mejor manera de acercarse a la cultura hindú. Otro elemento importante que marca el carácter de su gente es el increíble mosaico de razas, culturas y religiones profundamente sentidas que conviven y conforman el país. Negros, blancos, amarillos, rojizos, budistas, musulmanes, cristianos, jainistas, sijs y muchos más componen una sociedad plural a lo largo de todo el país. Sin embargo, la cordialidad, amabilidad y simpatía son comunes a todos los habitantes, que transmiten a los visitantes su concepto de vida armoniosa a través de un fascinante calor humano.

La sociedad india continúa viviendo de acuerdo con el antiguo y rígido sistema de castas. Estas castas –ó Varnas- vienen definidas por el Rigveda, el más antiguo de los sagrados Vedas. Según la tradición hinduista, los seres humanos fueron creados a partir del cuerpo del dios Brahma, formándose cuatro clases determinadas por la parte del cuerpo divino de la que surgieron, cada una con diferente status social (ó dharma) que determina sus relaciones y el tipo de ocupación que pueden llevar a cabo. Estas clases son:

- los Brahmanes (sacerdotes), surgidos de la boca.

- los Kshátriyas (políticos y militares), nacidos de los hombros.

- los Vayshias (comerciantes, artesanos y propietarios), originados de las caderas.

- los Shudras (esclavos, trabajadores asalariados) provenientes de los pies.

Posteriormente se añadió una quinta casta, la de los Dalits ó intocables, parias a los que se considera tan bajos como el excremento, surgidos fuera del cuerpo de Brahma y que se ocupan de todos los trabajos desagradables. Todas las castas son hereditarias y no pueden ser alteradas. Únicamente mediante la reencarnación un individuo puede pasar de una casta a otra, avanzando ó retrocediendo en el escalafón según las acciones (el karma) de su vida anterior. Esta clasificación se ha vuelto ligeramente más flexible en las últimas décadas por las características propias de la industrialización y la modernidad, en las que, por ejemplo, todo el mundo se mezcla en los transportes públicos. Lamentablemente, en el seno de las familias aún permanece el apego a estas tradiciones, poniendo especial cuidado en el intercambio de alimentos, la elección de los matrimonios ó la situación de la mayoría de las mujeres indias.

Por tanto, la India actual supone un marco de grandes paradojas: se trata de un país altamente tecnificado que, sin embargo, sigue apegado a las costumbres más tradicionales y el que hay una gran tolerancia religiosa pero existe una estricta consideración social determinada por la religión. En las ciudades las mujeres han conseguido ocupar los más altos cargos políticos como Indira Gandhi ó trabajar en puestos destacados de bancos, industrias y profesiones liberales; sin embargo, en las abundantes zonas rurales su situación sigue siendo precaria. Aún se asfixian niñas al nacer ante la imposibilidad de pagar la dote a su futuro marido y todavía se puede ver la inmolación de viudas jóvenes en piras funerarias al morir su marido por no poder pagar la deuda contraída en la dote de la familia del cónyuge. En la India las condiciones de vida son duras.

La esperanza de vida es de unos 62 años, existe un médico por cada 2.600 habitantes y la alfabetización de la población es del 52%. Sin embargo, quizá por su manera de entender la vida armonizando todos los aspectos de ella, los indios son un pueblo que procura disfrutar intensamente de los aspectos positivos, transmitiendo este sentimiento a todo aquel que visita su país y dándole un recuerdo inolvidable.

Gastronomia

Si algo caracteriza a la gastronomía de la India es la fragancia y el peculiar sabor de sus especias. Hasta veinticinco especias molidas diferentes constituyen la herramienta indispensable con la que cuentan los cocineros indios para dar su toque personal. Las combinaciones de estas especias a modo aliños se denomina masala.

Una de las más conocidas es el curry, utilizado en la actualidad desde hace años en numerosos países europeos. La palabra curry procede de la india kari, que significa salsa de especias. En realidad el curry es una mezcla de especias como jengibre, cilantro, cúrcuma, nuez moscada, cardamomo y semilla de amapola, aunque también puede llevar clavo y azafrán. Otro elemento muy usado por la cocina india es el yogurt, que suele elaborarse mezclado con azúcar, con curry ó incluso con un masala.

Información Práctica

Aduana y Documentación. Los ciudadanos españoles que deseen viajar a la India deben tener presentar el pasaporte en vigor (con una validez mínima de un año) y un visado. Para obtener el visado hay que acudir a los consulados de la India ó bien obtenerlo con anterioridad a la llegada al país, rellenar los impresos que allí se facilitan y acompañarlos de tres fotografías tamaño carné. La vigencia de los visados puede ser de 15 días, seis meses ó un año; asimismo también pueden ser de turismo, negocios ó de tránsito. No está prevista la emisión de visados en frontera.

Los viajeros que lleguen a la India deben registrarse antes de 14 días a partir de su llegada en la Oficina de Extranjeros (Foreigners Registration Office) más cercana. Aquellas personas que excedan la duración prevista en su visado pueden ser multadas e incluso procesadas en la India. Las Oficinas Regionales de Registro de Extranjeros son también las encargadas de las extensiones de visados y de permisos especiales para visitar las zonas de Sikkim, Aruvacbal Pradesh, Assam, Manipur, Meghalaya, Mizoram, Islas Adamán e Islas Lakedivas así como para realizar excursiones de montaña que requieran autorización. Estas instancias pueden realizarse en Nueva Delhi, Mumbai, Calcuta y Madrás ó bien realizar la solicitud desde su país de origen en los consulados de la India.

Se pueden introducir en el país sin problema joyas, cámaras de fotos con cinco rollos, cámaras de cine, prismáticos, magnetófono, tocadiscos portátiles y hasta diez discos, radios, máquinas de escribir, regalos por valor de 750 rupias, 200 cigarrillos, 50 cigarros y un litro de bebidas alcohólicas, además de objetos personales razonables. Los objetos de trabajo profesional pueden introducirse aunque hay que hacer declaración de los mismos tanto a la entrada como a la salida del país ya que es obligatorio sacarlos de la India al término del viaje. Están terminantemente prohibidas las drogas, plantas vivas, oro y plata en lingotes y monedas que no sean de curso legal. Si se quieren llevar armas es necesario obtener un permiso especial. Tampoco se puede exportar marfil, plumas de pavo real, pieles de cocodrilo, serpientes ú otros animales pertenecientes a especies protegidas, así como antigüedades de más de un siglo y joyas de oro y/o plata cuyo valor supere una determinada cantidad de rupias.

Equipo del viajero. Es conveniente llevar ropa de algodón si se viaja en verano y ropa de abrigo si se hace en invierno ó se piensa visitar la zona norte del país. Es recomendable que el viajero lleve consigo un chubasquero aunque conviene procurar que este sea de un material impermeable pero que acumule poco calor. Tampoco debe faltar un buen par de calzado cómodo y polvos de talco para mantener secos los pies. Si se tiene previsto realizar largos recorridos a pie conviene llevar dos pares de calzado para que tenga oportunidad de ventilarse y secarse evitando así las infecciones por hongos típicas de la temporada húmeda. También es aconsejable llevar crema bloqueadora para el sol, gafas oscuras y algún sombrero ligero.

Los repelentes de mosquitos y otros insectos son una compañía imprescindible durante el verano. Si además se tiene pensado realizar excursiones de montaña ó safaris, conviene que el viajero lleve consigo desde casa todo el equipo necesario, incluido algunas reservas de comida deshidratada. Época del año recomendada.

La mejor época para visitar el país es el invierno, entre los meses de Noviembre y Marzo. La época del monzón va de Mayo a Septiembre.

Idioma. En la India se hablan unos 1.600 idiomas ó dialectos pertenecientes en su mayoría a dos grandes familias lingüísticas: la indo-aria y la drávida. La constitución estipula que el hindi es el idioma oficial del país, mientras el inglés es un idioma asociado a los asuntos administrativos. La constitución también reconoce 21 idiomas regionales como oficiales debido a su elevado número de usuarios y/o su valor cultural clásico. De este grupo los más extendidos son el telugu, el bengalí, el marathi, el tamil y el urdu.

Diferencia horaria. En relación a España, el uso horario en la India es 5 horas y media más, 4 y media en verano.

Electricidad. La electricidad es un servicio muy generalizado en la India tanto en las grandes ciudades como en las pequeñas. La corriente alterna es de 220 voltios a 50 hertzios; los enchufes son de tres entradas redondeadas por lo que quizás se requiera comprar un adaptador. También es muy recomendable comprobar la tensión eléctrica antes de utilizar algún aparato.

Emergencia, Salud y Policía. La mejor manera de asegurarse disfrutar un viaje a la India consiste en una adecuada preparación física que permita al viajero estar en buenas condiciones de salud. Antes de partir conviene acudir al médico y revisar que las vacunas más comunes estén en vigencia y que la tensión arterial sea óptima. Si el viajero requiere regularmente de un medicamento específico es mejor que se provea de éste desde su país y que su médico le expida una receta en la que esté claro el nombre de la sustancia activa para facilitar su localización en el extranjero.

Como norma sanitaria, los viajeros procedentes de países de África y América del Sur afectados con fiebre amarilla deben presentar un certificado internacional de vacunación contra esta enfermedad al ingresar en la India. Es aconsejable llevar pastillas de quinina y un pequeño botiquín en el que, además de lo habitual, se incluyan antidiarreicos, repelentes para insectos, pastillas de sal contra la deshidratación y pastillas para purificar el agua. Siempre debe procurarse tomar el agua embotellada y deben evitarse los cubitos de hielo, generalmente realizados con agua no embotellada y por lo tanto no segura. La humedad hace que sea relativamente fácil contraer infecciones por hongos, siendo recomendable por tanto llevar algún medicamento específico para ello.

La mayoría de las poblaciones cuentan con una farmacia y en las grandes ciudades suele haber una por barrio. Existen numerosas clínicas privadas y algunos hospitales del Estado en las principales ciudades. Los principales hoteles cuentan con un servicio de asistencia médica y los consulados ofrecen al turista una lista de médicos y clínicas reconocidos. En caso de necesitar ayuda tanto de un servicio de urgencias como policial se aconseja acudir a la recepción de un hotel ó a una oficina de turismo. También es importante conservar una relación del dinero que se lleva y una fotocopia del pasaporte para agilizar los trámites en caso de pérdida ó robo de los mismos.

Moneda y Cambio de Divisas. La moneda oficial india es la Rupia de India. Una rupia se divide en 100 paisas. Existen monedas de 5, 10, 20, 25 y 50 paisas y de 1, 2 y 5 rupias. Los billetes son de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 rupias. En la actualidad, un euro equivale a unas 58 rupias aproximadamente. Las principales modalidades de tarjetas de crédito se aceptan sin problemas en los principales hoteles, restaurantes y centros comerciales; en las grandes ciudades asimismo es posible disponer de efectivo en los bancos directamente con su tarjeta de crédito. Los cheques de viaje en cambio tienen la dificultad de pasar por la burocracia de la banca india. Es aconsejable por tanto cambiar una buena cantidad, suficiente para varios días. Los cambios de moneda pueden hacerse en los bancos, aeropuertos y organismos oficiales autorizados. Es necesario presentar los justificantes de cambio en el momento de abandonar el país. No existen restricciones para introducir dinero en la India.

A la llegada hay que entregar un formulario de entrada de divisas indicando los cambios de moneda realizados. Sólo es obligatorio hacerlo en el aeropuerto si se lleva una cantidad superior a 10.000 dólares. Este formulario es imprescindible si se quiere volver a cambiar el dinero a la salida del país, debido a que la importación y/o exportación de la rupia no está permitida. En India existen complejas regulaciones sobre divisas y cambio obligatorio, que en general apenas se aplican a los turistas (aunque las autoridades pueden exigir a la salida del país un certificado de cambios realizados en centros oficiales, en la práctica nunca se requiere la presentación de dichos certificados). El cambio en el mercado negro (más ventajoso que el cambio oficial) está castigado por la ley.

Convertidor de divisas

Direcciones útiles

Embajada de India en España Avda. Pío XII nº 30-32. C.P: 28016 Madrid (España) Tel: 902 90 10 10; Fax: 91 345 11 12 Website: www.embajadaindia.com Horario de atención al público: - Entrega de visados y pasaportes: 09:00-12:30 - Recogida de visados y pasaportes: 15:00-16:30 Embajada de España en India Prithviraj Road, nº 12 C.P: 110011 Nueva Delhi (India) Tel.: +91 5129 3000; Fax: +91 5129 3008 E-mail: embespin@mail.mae.es Website: www.es.india-tourism.com Compras A los múltiples atractivos del país cabe añadir uno más, y es que la India es un verdadero paraíso para los amantes de las compras. Sus fabulosos precios, la seducción de sus coloridos y vivos bazares donde el regateo trasciende su función económica para volverse un arte, una manera de relacionarse, una tradición y una inigualable forma de conocer el carácter y el temperamento indios. No obstante, para aquellos turistas que prefieran no discutir por el valor de los artículos, los establecimientos comerciales también ofrecen unos precios estupendos difíciles de dejar pasar y sin discusiones. En caso de que el recorrido del viajero por la India no sea muy extenso ó de que haya olvidado comprar algo en una determinada zona del país, en Nueva Delhi es posible encontrar los productos típicos de cada región en los grandes establecimientos de la ciudad a precios realmente económicos, aunque ello prive al turista de conocer de primera mano la increíble viveza de los bazares populares.

Las Ciudades

Jaipur. La capital del estado es Jaipur, la ciudad rosa, antaño conocida como Rajputana, debe su sobrenombre al color de la arenisca con la que se construyeron los edificios de la ciudad antigua. El diseño agradable de esta villa se debe al maharaja Jai Sigh II que inició su construcción en 1728 y consiguió que su arquitecto Vidyadhar Chakravarty mezclara con acierto estilos tan diversos como el hindú, jaina, mongol y persa.

Nueva Delhi. Delhi es la capital de la India desde 1912 y la segunda ciudad más poblada del país. Situada en en centro de la provincia de Delhi, está dividida en dos partes (antigua y moderna) y en ella se pueden admirar fuertes, palacios, tumbas y templos de los más variados estilos junto a edificios gubernamentales de estilo colonial, industrias modernas, comercios de todo tipo y zonas residenciales con todas las comodidades.

Bombay. También conocida como Bombay, nombre que detento hasta 1995, esta ciudad situada en la provincia de Maharashtra en la costa oeste es el principal motor de la economía india. Es una ciudad moderna, rica e industrializada donde habitan todo tipo de grupos étnicos y religiones. Con una población estimada en casi 19 millones de personas, es la ciudad más poblada de la India y la quinta con más habitantes del mundo.

Calcuta. Calcuta, la ciudad más grande de la India, es un lugar fascinante y lleno de vida. Situada en la provincia de Bengala occidental, es también una especie de sello que representa al país cara al extranjero y que tiende a malinterpretarse al poner énfasis en sus aspectos más desgarradores.

En ella se puede ver y experimentar prácticamente de todo, recorriendo el laberinto físico y humano de sus intrincadas calles, al amparo comprensivo y vital de sus habitantes que son muy amables y cordiales, engrandeciendo con su encanto las bellezas de la ciudad.